lunes, 3 de enero de 2011

Carta a G (no al punto G)

No estoy enamorada de tí, por Dios, nunca lo estuve. No sé si me caes completamente, digo, no me encanta cada cosa que dices, y a veces causa, dices bastantes huevadas. Como esa vez en que me comparaste con un maldito eclipse. ¿Que carajo? Dios mío, deberías leerte a ti mismo. Si te hubiera tenido delante, me hubiera reído y te hubieras ofendido, ¿verdad? Como cuando te hice una bromita sobre que estabas ya un poco mayorcito. Tal vez fue mal gusto de mi parte, pero sí que te ofendiste, ¿o no?. Me dejaste de mensajear un tiempo y luego me cancelaste esa salidita al cine. De verdad, creo que aparte de tu actitud de outsider, lo único que me animó a estar contigo, salir y eso, era que tenía un posibilidad de acostumbrarme a tí y dejar de pensar en otros hombres (otros hombres, dejémoslo así, no creo que quieras saber quiénes son), y quizá pueda domesticarme, calmarme, tener un novio y aparentar normalidad. 
Cuando los meses pasaron y no pasó nada entre nosotros, me convencí de que eras un tipo cualquiera y que no valía la pena insistir. Mi conciencia sabe que cuando de verdad alguien me gusta, no hay moderación que exista, no hay barrera que detenga mis ganas de conquistar y ganar. Contigo no pasaba eso, y probablemente sólo me dejé llevar. 
No sé bien cómo eres, en realidad. Por ejemplo, nunca supe bien en qué trabajabas realmente. Lo único que recuerdo bien es que me dijiste que era sumamente aburrido. Bajo esa premisa, podría deducir una infinidad de trabajos entre los cuáles resaltan: 
1) Recogedor de basura
2) Cobrador en el peaje
3) Conserje
Tu forma de ser es de un tipo que parece ocultar algo. Al menos esa es la impresión que siempre me has dado. Como que no dices la verdad completa y te guardas algo para ti. Tal vez sólo sea una estrategia para sentirte mejor contigo mismo porque, yo deduzco, no has ido a la universidad y te estancaste en un trabajo mediocre de oficina. Por esa razón te fuiste de viaje hace poco a Argentina y estudiar algo relacionad con edición de sonido (nuevamente fuiste igual de críptico sobre lo que ibas ha hacer), y además porque ya tienes más de treinta años y las cosas que querías lograr con tu vida se han terminado. Tenías una banda en tu veintes, pero eso no prosperó. Esa cosa es quizá la única razón superficial por la que seguimos hablando: tu banda. Esa única cosa que te hace sobresalir por encima de toda la misma cosa que conozco cualquier otro fin de semana en el Sargento. Esa miserable banda que tuviste hace cinco años atrás.
Tienes novia, con la que rompes y regresas de manera aleatoria y con quien terminarás casándote eventualmente cuando regreses de Argentina. La tenías mientras salíamos y regresaste con ella cuando ya no quisiste salir más conmigo, o cuando te amistaste con ella. No creas que te tengo rencor por eso. Para nada.

Si no, no seguiríamos hablando por msn. Me dices de cuando en cuando que te vaya a visitar, pero eso no va a pasar. Me cuentas lo que haces allá: primero mantuviste una relación abierta con tu novia que finalmente te cortó (igual, como ya te dije antes, vas a regresar con ella, te lo prometo). Ahora que te sientes mas o menos libre, te has vuelto asiduo a las fiestas swingers. Claro que, todavía no ha habido intercambio de parejas o sexo grupal, pero sí juegos sexuales como algo referido a un twister e irse quedando sin ropa. A mi esas me parecen idioteces, pero tu te alucinas super interesante cuando me hablas de eso. El día en que me lo dijiste, fue el día en que decidí de todas formas que nunca iba a ir a visitarte. Me pareces tan raro, porque en apariencia eres tan tranquilo, pero de pronto sueltas perlitas como ésas, que me asquean un poco. Yo siempre quise un hombre simple, pero cada vez me voy dando cuenta que eso de la simpleza o es muy difícil de alcanzar o simplemente no existe. Nada de swingers para mi, gracias.

La verdad es que creo que a pesar de que en el 2010 estuviste dando vueltas alrededor de mi, en el 2011 voy a verte menos. Lo más probable es que nunca te llegue a conocer del todo. Y probablemente no valga la pena hacerlo tampoco. Supongo, G, que a pesar de tus esfuerzos, no pasaste al 2011 como esperabas. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario